jueves, 21 de febrero de 2013

¡¡ NO, LA CIENCIA NO ES NEUTRAL!!


J.M. LEVY LEBLOND, 30 años, científico francés, de renombre mundial y profesor de la facultad de ciencias de Paris, pronunció hace algún tiempo la alocución que publicamos en seguridad, con motivo de haber recibido el premio Thibaut, otorgado por la academia de ciencias como reconocimiento de sus trabajos en el campo de la física atómica. El discurso de LEVY LEBLOND causó sensación y desconcierto entre la comunidad científica por su denuncia del papel comprometido que ha venido desarrollando la ciencia en los países capitalistas. El joven científico, quien milita activamente al lado de los estudiantes de izquierda fue suspendido de sus funciones el 29 de mayo por haber participado en mítines estudiantiles en los días precedentes. El caso LEVY LEBLOND ha provocado un escándalo en Francia, ya que desde la ocupación alemana (1940-1945), es la primera vez que un profesor universitario es perseguido y sancionado por sus ideas políticas.
A la luz de estos hechos, el texto siguiente cobra especial significado:

“Con mucha satisfacción recibo el premio THIBAUT de nuestra academia. Este premio es para mi especialmente importante por varias razones. En particular porque me ha dado la oportunidad de profundizar un número de preguntas referentes a mi situación de científico, y de exponer algunas de mis conclusiones.
       
Es en efecto imposible recibir tal premio sin plantearse algunas preguntas:
¿Por qué esa recompensa? ¿Qué ha hecho de meritorio? ¿Para quién? y Más generalmente aún, a quien sirve mi actividad científica? ¿Por qué la sociedad organiza la investigación científica? ¿Cuál es el papel que juega la ciencia en nuestra sociedad?
     
A todas estas preguntas existe una serie de respuestas “naturales”. No es evidente, que la ciencia juega hoy en día un papel fundamental en la evolución de la sociedad, y es el motor esencial del progreso? Que el científico se ha vuelto el agente esencial  de la felicidad de la  humanidad?
De esta forma, un poco menos clara, volvemos a encontrar el eterno discurso que hemos oído desde la escuela primaria hasta la universidad, difundido por los organismos más conservadores. Y hasta por algunas voces llamadas revolucionarias.
              
Sin embargo, hay buenas razones para emitir dudas en cuanto a la validez de estas  respuestas. Antes de todo, consideramos la relación entre la investigación fundamental y los progresos  de la sociedad. Dos de los  ramos más costosos y prestigiosos de la ciencia actual son, sin duda alguna, la física de las partículas de alta energía y la física espacial. ¿Dónde están sus contribuciones al progreso general? Casi unánimemente los físicos atómicos  pueden confesar, sin dificultad, que no se puede esperar ninguna aplicación al progreso general.
En cuanto a las aplicaciones de la investigación especial, yo no conozco otra cosa que algunas ollas refractarias y otros “gadgets” análogos.  
       
Clara está que mi posición me pone en la obligación de declarar que mis trabajos, por los cuales me han premiado, son un ejemplo obvio de la investigación “pura”, o sea gratuita y sin más interés que el de despertar la curiosidad de unos veinte especialistas en el mundo. La mayoría de los trabajos de investigación son perfectamente esotéricos y son comprensibles por solo unos pocos iniciados.
Claro que existen otros casos de los cuales se pueden extraer gigantescas posibilidades de aplicación, la medicina y la agronomía, por ejemplo, parece poder aportar algunas respuestas técnicas a los problemas del hambre y de la enfermedad, que son las más grandes de las mayorías de la humanidad.
    
Sin embargo, las estructuras sociales actuales no permiten que estas soluciones puedan ser empleadas. Pensemos solamente en la falta de hospitales en Francia, en los precios elevados de las drogas y de las consultas médicas, sin hablar de otros países en  donde la situación de los pobres es peor que en Francia.


Si el progreso de la técnica conlleva a generar un aumento de la producción industrial, no se conocen casos donde ésta haya tenido  como consecuencia directa el mejoramiento de las condiciones de las clases populares.
Yo no quiero afirmar con esto que la ciencia y la investigación no sirven para nada. Al contrario, estoy convencido de que son muy útiles, solo que no se aplican a lo que, ni a quienes debería servir. La actividad científica es inseparable dentro del sistema dentro del cual se practica, como todas las otras actividades, ella es orientada a asegurar la perpetuación, o al menos la sobrevivencia , de un sistema.
    
En el plan político es evidente que las potencias imperialistas utilizan al máximo la técnica moderna para obtener un armamento destinado a garantizar su poder. Es, sin duda alguna, en el campo militar donde la investigación científica ha encontrado sus aplicaciones más grandes en los últimos años. Pero aún en este campo, la utilidad y la eficacia de estas aplicaciones permanecen limitadas a pesar del terror atómico. Nos vasta solamente mirar la resistencia victoriosa del pueblo vietnamita contra la agresión norteamericana, para persuadirnos de que en ninguna parte del mundo la técnica y la ciencia puede garantizar de modo absoluto el poder militar y político.
En el campo económico se puede notar el papel –cada día mas importante- que juega la investigación científica en el presupuestos de los países capitalistas desarrollados. ¿Se puede verdaderamente creer que inversiones tan importantes serían aprobadas si no fueran útiles para ellos? Estas inversiones son una necesidad del sistema.
    
Y ahora quisiera mencionar el papel ideológico crucial de la ciencia. Se puede declarar sin miedo que después de la religión y las “humanidades”, hoy en día es la ciencia la que estructura las formas de la ideología impuesta por la clase social en el poder o sea la burguesía. De este modo, la ciencia es invocada para dar una mascara de objetividad y de tecnicismo a la dominación de esta clase.
Sirve también para justificar el aparto de la jerarquía, procurándole criterios objetivos.
En fin, el último servicio de la ciencia es el  de asegurar el montaje de los nuevos juegos de circo que divierten a las masas, alejándolas de los verdaderos problemas; así se puede considerar, por ejemplo, la carrera de la luna y el paseo de sus robots, el precio de millones de dólares que representan el sudor y la sangre de millones de hombres a quienes se les presenta este espectáculo.
  
Después de estas observaciones sobre el papel que juega la ciencia, el científico aparece como un agente de esos mecanismos. Que sea conciente e inconsciente de las fuerzas al servicio de las cuales está operando resulta explicable; De todas maneras él es necesariamente su cómplice.
Todas las motivaciones citadas anteriormente, que se trate del progreso técnico o del bien de la humanidad, todas son hipocresías sobre los hechos.
En realidad, a través de la investigación los científicos buscan sobre todo el poder. Una carrera universitaria científica es, hoy en día, la escalera para subir a puestos gubernamentales. ¿Y por que no hablar también de las ventajas materiales que los científicos extraen de su profesión? Un salario muy cómodo, viajes gratis al exterior, premios científicos importantes, como el que acabo de recibir.
Y aquí encontramos las respuestas a las preguntas ¿Por qué existen los premios científicos si no es para recompensar a quienes han cumplido fielmente la misión que les entrega esta sociedad? y amplificar la ideología de la “élite” con el fin de ayudar a la clase dirigente a enmascarar los mecanismos de opresión y de explotación sobre los cuales esta fundada nuestra sociedad.”



No hay comentarios:

Publicar un comentario